Consecuencias inmediatas:


::La desaparición del VOTO ÚTIL

en las elecciones al Legislativo, que es una aberración antidemocrática. Ya no servirá para nada. El Jefe del Ejecutivo se elige en la Segunda Vuelta. Cada ciudadano votará en la Elecciones al Legislativo al partido de su real preferencia, no como ahora, que por culpa del voto útil está a punto de desaparecer el PCE. El Parlamento será mucho más plural, y conseguir una mayoría absoluta en el Legislativo será prácticamente imposible.


::La puesta en su lugar de los nacionalismos

y, en general, de todos los partidos que medran como BISAGRAS, concediendo a uno u otro candidato con posibilidades de gobernar sus votos en la investidura. Ya no habrá más investidura de Poder Ejecutivo que la que otorga el Pueblo.


::El fin del Poder Único, Omnímodo e Impune

porque la independencia de Poderes Ejecutivo y Legislativo se legitima desde las propias urnas. Y cada uno de dichos poderes defenderá su cuota de poder y sus propio intereses. La recelosa vigilancia del Legislativo sobre el Ejecutivo será, al fin, posible.


::El fin del rodillo parlamentario y de las leyes ad-hoc

Nunca el partido del Ejecutivo tendría mayoría en el Legislativo, por la fragmentación real del voto popular. Las leyes serían discutidas y votadas artículo a artículo, aunque ello fuera más trabajoso. ¡Y que nadie nos venga con la "gobernabilidad" como excusa: porque esconden tras ella su querencia a la corrupción y el consenso! Gobernar es fácil, si se respetan las leyes vigentes, que no son cosa del Gobierno.


::El fin de la función del Rey

como proponedor del Presidente del Gobierno. Su papel sería ya totalmente representativo.


::El final del federalismo galopante

No habría más transferencias de competencias contra los deseos de los votantes. Porque el Gobierno no debería su investidura a los nacionalistas, sino al Pueblo. Y porque, sin necesidad, nadie transfiere su Poder. Los nacionalistas verán que se les acaba su capacidad de chantaje y se opondrán a esta medida. Pero ¿cómo van a justificar su oposición a que sea el Pueblo el que invista de poder? ¿Cómo?


::El fin del transfuguismo de diputados corruptos

No se darán casos como los de la Comunidad de Madrid, en que dos diputados autonómicos socialistas, corrompidos por la derecha, votaron contra la investidura de su propio candidato.


::El fin de los escandalosos gobiernos de coalición

que apartan del poder al partido más votado, como en Galicia, Canarias, Baleares y Cataluña. Será el Pueblo el que decida, no los cárteles de usurpadores de la voluntad popular.


::Fin de la disciplina de voto

Las urnas separadas para Legislativo y Ejecutivo también debilitarán la disciplina de voto actual —o mandato imperativo, que es inconstitucional, por cierto—, ya que los ciudadanos empezarán a fijarse en la actuación concreta de los representantes de su circunscripción provincial en el Parlamento por un lado, y en el Presidente del Gobierno por otro. Los partidos grandes, al perder la baza de la elección encubierta del Presidente en las elecciones, tendrían que empezar a amoldarse a las distintas circunscripciones, moviendo a sus parlamentarios por los medios provinciales, hablando de la defensa de la provincia, incluso permitiéndoles oponerse a algunas leyes que en otras provincias deberán apoyar.


::El cambio constitucional no puede rechazarse

por los partidos políticos sin que se patentice que lo único que les importa realmente es la defensa de sus intereses como casta. No pueden negarse a ceder la investidura del Presidente del Ejecutivo al Pueblo, porque perderían toda su legitimidad como supuestos representantes del propio Pueblo Español.

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3 comentarios:

Cincinato dijo...

Con relación al manifiesto democrático que impulsan los miembros de la Plataforma Cívica para la Modificación del Artículo 99 de la Constitución Española he realizado las siguientes reflexiones:

Estoy de acuerdo con el sentido de la modificación que exponéis del citado artículo para la instauración de una democracia formal con independencia de los tres poderes del Estado como garantía de que todo su esfuerzo esté encaminado a la resolución de los problemas de la totalidad de los ciudadanos, implicando elecciones en urnas separadas para Legislativo, Ejecutivo y Judicial, etc., etc.,.

Luego pasáis a comentar lo siguiente y ahí es donde discrepo:

Punto nº 1

La desaparición del VOTO ÚTIL en las elecciones al Legislativo, que es una aberración antidemocrática. Ya no servirá para nada. El Jefe del Ejecutivo se elige en la Segunda Vuelta. Cada ciudadano votará en la Elecciones al Legislativo al partido de su real preferencia, no como ahora, que por culpa del voto útil está a punto de desaparecer el PCE. El Parlamento será mucho más plural, y conseguir una mayoría absoluta en el Legislativo será prácticamente imposible

A pesar de la obviedad, quiero recordaros que la democracia se diferencia del totalitarismo porque ésta impulsa los derechos y libertades del individuo frente al Estado, o sea, frente a la colectividad.

Como todos sabemos, PCE significa Partido Comunista Español. La historia nos confirma lo que ha hecho el comunismo por la humanidad. Algunos dicen que el comunismo no funcionó en la antigua Unión Soviética y otro países del Pacto de Varsovia porque no era puro. Me pregunto, ¿si no siendo puro asesinaron a millones de disidentes y dejaron miseria por doquier, que pasará cuando adquiera esa pureza? ¿Que blindaje democrático proponéis contra este tipo de partidos cuya trayectoria, una vez conseguido el poder, es el totalitarismo?.

Todos conocemos los terribles efectos de los sistemas totalitarios, sin embargo el populismo y la demagogia centrada en el cuento de la redistribución de la riqueza sigue siendo muy atrayente para la población hasta el punto de anestesiarles en un falso sueño de prosperidad. El populismo de derechas o de izquierdas es demasiado intoxicante para el pueblo. Con frecuencia podemos observar como las masas caen a los pies del primer iluminado que llega arropado en una ideología redentora.

Así vemos que gobiernos opresores muchas veces son el resultado de elecciones democráticas ganadas con grandes dosis de demagogia y populismo, y una democracia opresora no resulta menos abusiva que una dictadura, sólo que su despotismo suele ser menos visible.
¿Qué ocurriría si una mayoría de ciudadanos, empujados por una embrollada mezcolanza de ignorancia, desesperación, desilusión y animadversión, votara en unas elecciones a un candidato cuyo programa electoral anunciara que acabará con algunos de los principios básicos de funcionamiento de una democracia? ¿Debemos respetar esa decisión y asumirla como válida?
¿Qué vais a hacer con los partidos antidemocráticos?, porque la democracia no sería democracia si ellos no pudieran ejercerla también.

En la práctica política podemos observar que algunos partidos de tendencia totalitaria han disfrutado y disfrutan de las libertades democráticas, pero está claro que para ellos dichas libertades resultan aceptables sólo en cuanto estén en la oposición, pues si ostentaran el poder y aplicaran sus ideologías, la democracia naufragaría.

Dicho de otra forma, la democracia descansa en el supuesto de que la mayoría de los ciudadanos no votará a un partido contrario a las libertades; y normalmente así ha ocurrido pero no siempre. Hitler obtuvo el poder democráticamente afirmando que no iba a eliminar la Constitución, sino a interpretarla de manera más “profunda”. Lo mismo está ocurriendo actualmente en Latinoamérica con gobiernos pseudodemocráticos que dicen representar al pueblo y llegados al poder por medios democráticos comienzan rápidamente el proceso de demolición del sistema de libertades.


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Cincinato dijo...

Lo que he expuesto plantea un difícil problema y me parece merecedor de la más seria reflexión: ¿Cómo reaccionar ante los partidos no democráticos, y por tanto, como evitar el potencial peligro de ruina de la democracia?

Tampoco olvidemos que el poder en manos de un partido antidemocrático no es el único peligro. Un partido moderado puede dejar de serlo una vez en el poder, puesto que con el ansia de perpetuarse en el gobierno vulnerará derechos y libertades básicas. Es algo propio del sistema de representación a través de partidos políticos parasitarios en los que se integran normalmente tipos mediocres cuyos intereses son únicamente medrar en la política.


Punto nº 7

El fin del transfuguismo de diputados corruptos. No se darán casos como los de la Comunidad de Madrid, en que dos diputados autonómicos socialistas, corrompidos por la derecha, votaron contra la investidura de su propio candidato.

¿Porqué estáis tan seguros que estaban corrompidos por la derecha? (parece que os han escrito el panfleto los de Izquierda Unida). ¿No podríamos pensar que esos diputados estaban cabreados porque les habían ofrecido la Consejería de Obras Públicas pero como todos sabemos, una vez pasadas las elecciones, dicha Consejería se la iban a regalar a los de Izquierda Unida como parte del trato para formar gobierno?. ¡A ver si os tengo que recordar que controlar las obras públicas da mucha pasta y poder!.

Continuamente Identificáis el liberalismo, o sea , la libertad con la banca o los grandes empresarios. Tenéis metido muy a fondo de vuestro cerebro la consigna del típico socialista mediocre víctima de la consigna de partido. Y cuando hablo de socialista me refiero tanto a los de derechas como a los de izquierdas.

La mediocridad intelectual está confundiendo los términos, llamando liberalismo a un sistema que es en realidad su opuesto. De forma populista, asociáis empresarios amigos del gobernante de turno con liberales; y economías, como la intervencionista norteamericana de Bush, con liberalismo. La verdad es que es difícil encontrar un empresario liberal, y más si es amigo de la casta política gobernante, puesto que odian el libre mercado porque supone libre competencia.
Un apunte. Fijaros en el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), o sea, Presidente de la patronal, el indeseable Gerardo Díaz Ferrán. Éste espécimen de empresario se quedó a gusto diciendo que "se puede poner un paréntesis a la economía libre de mercado" (para que el Estado le salve el cuello). ¿Cree que un liberal diría una salvajada así? El interés de Díaz Ferrán y muchos otros caraduras empresarios amigos del gobierno de turno no es que ni el mercado ni la sociedad sean libres de la coacción del Gobierno, sino forrarse a costa del contribuyente.
Esto no es liberalismo es mercantilismo, es decir, esa forma capilar de corrupción, según la cual los negocios se hacen por el favor y con el beneplácito del poder y a espaldas de los consumidores y los contribuyentes. Y todavía tenemos que aguantar las memeces de algún que otro pijo-progre que se cree que alguna vez ha habido libertad de mercado, o culpa al liberalismo como el causante de la crisis económica mundial.


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Cincinato dijo...

CONCLUSIÓN

Todos no somos responsables de la deslealtad de nuestros gobernantes pero sí los que los votan. Son culpables esa manada de inútiles lobotomizados que cuando les preguntas algo relacionado con la política te dicen “que no entienden, que los políticos zoon los que zaven”, pero que en cambio afirman sin duda alguna que van a votar porque es su deber. Gentuza ramplona que se creen que la política no les atañe. Lo único que les importa es que les den algo gratis. Pero no piensan, esa caterva de gilipollas, que los políticos nunca, en su puta vida, han dado nada gratis, todo lo pagamos con nuestra pasta a través de los impuestos.

Como todo aquel que se aprecie de ser anarco liberal asilvestrado, desconfío de la clase política, por eso yo no me siento estafado por los que nos gobiernan ni por los que esperan gobernar, sino por todo un país de tarugos cautivos por la consigna del partido. Y ya sabemos que cuando una mayoría de gañanes votan con el culo, del culo sólo puede esperarse que salga mierda.

Los pueblos serios progresan analizando y reflexionando sobre su propia experiencia; mejorando a partir de ella. No es típico de España, puesto que sus oportunidades de desarrollo y progreso siempre han tropezado con la mediocridad intelectual, envidia y pereza de la mayoría de sus gentes, sobre todo cuando dichos zopencos tocan poder; originando conflictos y convulsiones sociales.

La construcción política de una verdadera sociedad libre y democrática sólo será posible mediante una continua docencia ciudadana que abarque tanto un frente académico como el frente de la política activa. La gente debe acostumbrarse a reflexionar y no dejarse llevar ni por la demagogia ni por la consigna de partido.

Como ciudadanos libres debemos respetar al prójimo y ser críticos sin que ningún iluminado lo haga por nosotros. Debemos exigir un Estado mínimo para que nuestras libertades sean máximas.

Los ciudadanos deben de estar preparados para vivir en democracia, o sea, deben adquirir un nivel intelectual básico para poder reflexionar por sí mismos y no dejarse llevar por el primer ungido salvador que salga a escena con un discurso empapado en grandes dosis de fariseísmo.

A una sociedad, cuyo nivel intelectual no se ha desarrollado lo suficiente, no le podemos exigir que asuma un nivel superior de democracia y de responsabilidad política. Esto es trascendental si queremos evitar el desastre.

Es un hecho que el ideal democrático ha ido extendiéndose con fuerza por el mundo; sin embargo, el ideal de la libertad se ha visto cada vez más comprometido. No somos un pueblo de hombres libres, sino una sociedad que elije a unos representantes, no para que nos gestionen, sino para que nos gobiernen. Lamento deciros que actualmente el pueblo no tiene capacidad intelectual suficiente para vivir en democracia.

Los anarco liberales asilvestrados como yo ya no confiamos en refrenar el poder mediante constituciones que son rápidamente vulneradas y modificadas a capricho por el gobernante de turno, porque el poder siempre avanza arrollador y sólo necesita disfrazarse de democracia para otorgarse así un halo de legitimidad. Por eso tenemos muy claro que Democracia es una teoría del poder, mientras que la libertad es una teoría de la legitimación del individuo frente al poder.

Podríamos preguntarnos lo siguiente ¿Garantiza la democracia la libertad?.

Después de lo que he expuesto deberíamos reflexionar bastante pero opino, con rotundidad, que la libertad debe ser siempre el eje principal de cualquier sistema político.


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